Naufragio en el San Pedro...

Hace ya un par de años, o algo mas, que estaba con mi cofradía de pescadores haciendo de las nuestras en la zona de valdivia, habíamos visitado ya lonquimay y llegábamos a valdivia a establecer un centro de operaciones, o punto reflex como le llamamos para pescar las zonas aledañas, como chaihuin, río San Pedro y otros, nuestro encargado de logística del viaje había contratado a una empresa que nos iba a hacer una flotada en balsa de rafting por el famoso río, la preocupación se hacia presente la noche anterior, muchos de nosotros teníamos cierto recelo, no conocíamos la empresa, no conocíamos a las personas que estarían a cargo de nuestras vidas en ese minuto, en el mismo río habían muerto unos pescadores hace poco tiempo, el río venia con muy poco agua, lo que acentuaría cada rápido, cada tronco, cada piedra haciendo toda la navegación mas difícil y peligrosa que de costumbre… pero al final somos pescadores con mosca mierda dije, y quien dijo que la pesca con mosca no es un deporte extremo??? Así que a dormir para esta relajados al otro día y a esperar la van que nos pasaría a buscar a eso de las 6 de la mañana.
El café de hoy esta algo amargo, no tomo desayuno porque mi estomago presiente algo, todas las dudas de peligro se disipan al llegar la van y ver la balsa en la parrilla del vehículo, digo que se van las dudas porque todas esas dudas se transformaron en peligro, no era una balsa como las de la “tele” mas parecía un banano, de esos que tiran con lancha en los balnearios, era de cordura !!!!!, con pontones inflables de plástico !!! Si, de plástico !!!!, pero ya estaba contratada, y nosotros teníamos demasiado sueño como para pensar coherentemente y decir que no a tamaña invitación a la muerte.
Algo me olía mal cuando le pregunte al guía a que hora debía ponerme el casco, me dijo, si quieres te lo pones, trague saliva, y como soy porfiado, no me lo puse… Nos subimos a la balsa, no cabíamos todos, así que uno de nosotros tuvo que ir todo el viaje acostado en el piso de la balsa, el era el RodKeeper, se encargaba de las cañas, y de amenizar cada tramo con algún mal chiste. La técnica era la siguiente, remábamos hasta algún spot especifico, nos bajábamos todos y pescábamos, después todos a la balsa y a seguir bajando, la primera parada estuvo espectacular, luego de sortear algunos obstáculos logre encontrar un gran pozón a los pies de una pequeña cascada, lanzo, espero un momento, le doy acción a mi mosca y clavo una hermosa marrón de algo mas de 3 kilos, espectacular, claro que me di cuenta de que era una trucha kamikaze, cuando la tenia a mis pies, se metió por entre ellos, hizo un 8 pasando por ambas piernas y se fue al pozón de inmediato… me acababa de atar mis piernas, no podía moverme, casi perdiendo el equilibrio con peligro de caer al pozon me logro desenredar y la saco, mis compañeros la ven a lo lejos y me felicitan, todo era color de rosas, el miedo se había ido y nos quedaba la parte mas productiva del san pedro. Paramos en otro lugar antes de la tragedia, no fue tan productivo como el primero pero resultaba gracioso ver como nos caíamos por lo resbaloso de la piedra caliza de las orillas, si nos hubieran visto de Mtv nos habrían llamado para protagonizar Jackass, bueno, cañas a la balsa, nos tenemos que ir, yo iba remando junto a mi mejor amigo, Manuel, cuando divisamos un pequeño rápido en la mitad derecha del río, la mitad izquierda estaba como taza de leche… adivinen por donde hace pasar el guía la balsa… obvio, por el rápido, era muy pronunciado, no alcance a decir “porque chucha nos vinimos por aquí” cuando la balsa para en seco, el guía que estaba delante mío sale volando fuera de la balsa, me pego un cabezazo con la proa de la balsa y esta empieza a desinflarse lentamente, un tronco había atravesado la balsa como anticucho, esta se desinflaba, no podíamos movernos y estábamos en la mita de un rápido… linda foto no? Como puedo subo a el guía que había caído al agua, a la balsa (después me arrepentí) otro guía desengancha la balsa del tronco y como pudimos remamos hasta la orilla con lo que podíamos, adivinen cual orilla… exacto, la orilla que no tenia posibilidad de caminar, de encontrar a alguien, de pedir ayuda, etc, etc, etc.
Que chucha hacemos nos preguntábamos entre nosotros, ante tal ineficiencia de los guías yo por lo menos, aunque la balsa se pudiera reparar no bajaría con ellos, no, ni cagando, abajo venia el reloj, el rápido mas peludo del San Pedro, si estos nos dejaron heridos, el de abajo nos mataría seguro… así que me puse a pescar, para pensar mejor, lo mismo hicieron mis camaradas (sin tintes políticos por favor) adivinen, no pescamos nada, de pronto veo a la otra orilla y diviso un camino, ese camino debe llegar a alguna parte grite, obvio, si no para que esta ahí, habría alguna forma de llegar a el? Los guías habían reparado la balsa, así que les pedimos que nos cruzaran, hasta aquí llegaba nuestra aventura, nos sacamos los waders, quedamos en calzoncillos y zapatos de vadeo, imaginamos una media hora de caminata hasta algún teléfono y listo. Pero no podia ser así, la caminata debía ser coherente con todo el viaje, caminamos mas de 7 horas, subiendo cerros, con los calzoncillos metidos donde nunca llega el sol, sorteando alambres de puas, arrancando de unos toros a los que les caimos mal quien sabe porque, hasta que llegamos al camino rural, donde desfallecimos, en resumidas cuentas, estábamos echo mierda, literalmente, los guías nos pasaron a buscar, se sacaron la cresta dos veces, en el reloj se dieron vuelta, perdieron remos, etc, etc, etc, al fin y al cabo había sido buena idea pegarnos la caminata… No nos cobraron, así que por lo menos termino bien, espero ir al San Pedro otra vez, claro que ahora más preparado.

